sábado, 24 de octubre de 2009

Ante el dolor de los demas


Trece soldados rusos en aparatosos uniformes invernales y botas altas están esparcidos en una pendiente hoyada, con salpicaduras de sangre y surcada con piedras sueltas y desperdicios de la guerra: casquillos, metal retorcido, la bota que calza una pantorrilla…,la escena podría ser la versión revisada del final de J´acusse de Gance, cuando los soldados de la primera guerra mundial se alzan de sus tumbas, pero estos reclutas rusos, sacrificado en la tardía insensatez de la propia guerra colonial de la Unión Soviética, nunca fueron sepultados. Algunos todavía llevan puesto el casco. La cabeza de una figura hincada de rodillas, que habla animadamente, espumajea sesos rojos. El ambiente es cálido, cordial y fraterno. Algunos descansan tendidos, apoyados en un codo, o están sentados y charlan, exponiendo el cráneo abierto y las manos destrozadas. Uno se inclina sobre otro que yace de costado como dormido, tal vez instándolo a que se levante. Tres individuos están retozando; uno con una enorme herida en la barriga esta montado sobre otro, que yace boca abajo, que a su vez se ríe del tercero que de rodillas juguetea frente a su rostro con un jirón de carne. Un soldado, con casco, sin pierna, se ha vuelto con una vivaz sonrisa en el rostro hacia un camarada algo distante. Mas abajo hay dos que no parecen muy dispuestos a resucitar y yacen supinos, con las cabezas ensangrentadas que cuelgan del declive rocoso.
Epígrafe de esta image es: Soldados muertos conversan, Jeff Wall, 1992. Fotografía cinematográfica. Cibacrom 250 cm x 400 cm aprox.
Fragmento del texto “ante el dolor de los demás” de Susan Sontang

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