
Uno puede imaginar el sonido de la brisa en pequeñas ráfagas que mueven las hojas de los árboles, y hacen revolotear los papeles esparcidos entre los vestigios del vehiculo retorcido sobre la maleza. Puede ver como se organiza la imagen con un estricto orden académico, digna de una foto que busca satisfacer las necesidades narcisista de ese personaje transhumano, erguido, de mirada frontal que posa en el centro del cuadro. Por delante casi a sus pies, la prueba irrefutable, un cuerpo yace extendido con el torso desnudo arqueado sobre su base, tal cual una figura clásica que representa a la muerte. El grupo refiere al dramatismo del siniestro ocurrido en el paisaje, cuya atmósfera se extiende por detrás, como un decorado de perspectiva aérea, un esfumato de estilo renacentista. Todo es un trámite cuyo formulario en imágenes es por triplicado. La copia: un souvenir que “vale la pena” experimentar.
El epígrafe de esta foto podría ser: foto de la crónica, de Marcelo Góngora – nov. 2009
El epígrafe de esta foto podría ser: foto de la crónica, de Marcelo Góngora – nov. 2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario